jueves, 5 de diciembre de 2019

Disgustar e incomodar para rehistorizar

“Una política puede construirse con y a través de la diferencia,
y ser capaz de construir esas formas de solidaridad e identificación
que hacen que una lucha y resistencia común sea posible, y hacerlo
sin suprimir la heterogeneidad real de los intereses y las identidades”
 (Stuart Hall, Sin Garantías  2010: 9)

Desde una perspectiva de los estudios culturales se plantea la necesidad de tomar una posición personal como proyecto político, abrir un campo de debate en pos de entender la realidad social y desde ese posicionamiento buscar una transformación mutua deconstruyendo los estereotipos y articulando las diferencias para crear igualdad.
¿Quién es el otro?
Así surge el deseo de disgustar e incomodar como una estrategia para habilitar el diálogo y abrir el debate en torno a la cerrazón y fijeza del discurso colonial “en la construcción ideológica de la otredad” (Bhabha, 2002: 91) y a la imposición de estereotipos que encasillan, excluyen y estigmatizan por medio de la violencia simbólica (Hall, 2010: 431) cada aspecto de la vida de las otredades que somos nosotros. Era una mirada ajena que se naturalizó y se terminó extrapolando a nuestro propio mirar.
Entonces el disgustar e incomodar tiene a diversos grupos y sectores sociales como destinatarios, podría decirse que son los de tierra afuera y los de tierra adentro aunque no es el lugar territorial lo más relevante; lo relevante es “la política de la localización” (Hall, 2010), es decir, el conocimiento situado y el sentimiento de pertenencia a una cultura para justamente poder interpelar y desnaturalizar la hegemonía, definida por Hall como “una forma de poder basada en el liderazgo por un grupo en muchos campos de actividad al mismo tiempo, por lo que su ascendencia demanda un consentimiento amplio y que parezca natural e inevitable” (Hall, 2010: 431).
Tal vez, una forma de interpelarlas es despojarnos de esas opacas veladuras teóricas coloniales y neocoloniales como la imposición de ideologías hegemónicas de la blanquitud, la inferioridad, la opresión, la sumisión, la discriminación a través de las diferencias y de la otredad.
¿Quizás es esto lo que propone Maximiliano Mamaní[1] a través de su arte folclórico encarnando a Bartolina Xixa en “Bailar para movilizarse”? Ya el nombre de Bartolina nos remite a la figura emblemática y transgresora de Bartolina Sisa[2] reconocida heroína nacional aymara.  A través de su arte –en el que fagocita cultura e identidad- o expresiones artísticas performáticas, como el mismo artista las define, busca provocar y generar una reacción del espectador frente a diversas problemáticas sociales que son analizadas desde una mirada etnográfica y que devienen de los estereotipos coloniales y neocoloniales.
Bandera Whipala símbolo de igualdad y unidad en la diversidad 
Entre las problemáticas que visibiliza Bartolina/Maximiliano esta su identidad indígena e identidad sexual como gay/marica. Resignifica el término marica despojándolo de su sentido peyorativo y lo adopta como una forma de tipificar al marica negro e indígena que vive en Tilcara. En este sentido, podemos decir que Maximiliano no siente que la cultura drag lo represente en relación con su orientación sexual, ya que esta se caracteriza por resaltar los rasgos físicos de lo que él denomina “la blanquitud”; por lo que rompe con esos cánones y valora como bellos sus ojos rasgados, su nariz prominente y sus pómulos al sol. De este modo, busca enmarcar su orientación sexual con base en su identidad étnica y cultural.
En cuanto a la diversidad cultural y lo racial como cuestión de otredad es otro tema a desnaturalizar, ya que él da testimonio de haber sido discriminado en su propio país por el color de su piel y por su lugar de origen, porque según la mirada centralista del bonaerense él pertenece a la periferia.
Las explotaciones territoriales y laborales en manos de las megas mineras es otra problemática expuesta que suscita el reclamo por parte de la comunidad indígena a través de la voz de Bartolina/Maximiliano, puesto que persiste la apropiación, contaminación y explotación de sus tierras cual antaña colonización española.
El artista también interpela lo hegemónico y lo folclórico porque sostiene que el folklore es binario y netamente machista; ya que en distintos ritmos tradicionales aparece la figura de la mujer como la que complace, la que calla y se mantiene en estado de sumisión frente al hombre fuerte y dominador.
Maximiliano/Bartolina, haciéndose eco de los estudios culturales, asume la danza como una cuestión política que, por un lado, le permite exponer su posicionamiento personal; por otro, es el vehículo para visibilizar y deconstruir explícitamente, ante los espectadores, los estereotipos impuestos socialmente y así finalmente rehistorizar lo naturalizado.
                                                                                             Emilse y Sandra.




[1] Indígena coya del norte argentino, bailarín, profesor de folclore, artista y estudiante de Antropología.
[2] Una de las mujeres indígenas más valientes de la época por iniciar una rebelión contra la colonia española y entregar su vida por el pueblo Aymara (Bolivia, 1753-1782)

13 comentarios:

  1. Original perspectiva de percibir al otro. Muchas veces creemos erróneamente que el otro viene solo de afuera.

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  2. Maxi- Bartolina son el símbolo del discurso del colonialismo "blanco" aún existente en nuestro país. Representa la otredad que no tiene voz y que necesita ser valorizada y escuchada.

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  3. Enlazar el arte y reinventarlo, hacer eco a múltiples voces calladas. Llevarlas a la luz en búsqueda del cambio de mentalidades...
    Mis respetos a esta persona, que relizó un giro de 360° a la tradicional forma de protesta e idealizó una nueva perspectiva de lucha contra la estereotipación.

    Sofía Ignes.

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  4. Recrear la figura de una revolucionaria boliviana como Bartolina Xixa deja entrever que Maximiliano Mamaní comenzó una revolución en Tilcara, con la que trata de romper con los estereotipos arraigados en la sociedad y considero que se hace más notoria en una comunidad conservadora como lo es su lugar de origen. Con la presentación de este personaje Maximiliano logra cumplir con su propósito, el de incomodar a través del arte pero con la finalidad de lograr cambiar el pensamiento de su contexto social.

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  5. Buenas noches. Es importante que hayan marcado la diferencia que hace Maximiliano entre gay y marica como también es interesante la idea de la danza como una cuestión política.
    Saludos cordiales.

    Alumna: Laura Antonella González
    Blog: anthropos

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  6. Me pareció muy interesante la postura de
    "rehistorizar" que proponen desde el título y que sostienen con sus análisis. Creo que una verdadera convivencia de la diversidad tiene que devenir de un proceso de rehistorización, sino como sostiene Maximiliano, nos quedamos en lo simbólico y no en lo real. En un discurso aparentemente inclusivo y evolucionado, pero que en la práctica aún no respeta la diversidad étnica ni valora los orígenes de nuestra patria grande.

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  7. La danza siempre ha representado para mi la revolución en la que se expresa un estado de alma, el sentir de un pueblo. De este modo, será el móvil que permitirá a Maximiliano/Bartolina revolucionar los cánones de la blanquitud y lo que se considera belleza; como así también el machismo tan arraigado que envuelve al folclore.

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  8. Maximiliano inició su lucha contra el rechazo y la discriminación desde una forma inteligente y profunda. Bien plantado en un presente revolucionario se nutre de un pasado cruel donde el colonialismo limitaba toda expresión de libertad. Bartolina por vos, por mí por todos aquellos excluidos y silenciados

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  9. Saludos
    ¡Muy interesante su texto compañeras! Coincido con lo que exponen. Pensar todas las manifestaciones del arte como instrumento de lucha con las desigualdades y las injusticias es algo que debe llenarnos de orgullo. Maximiliano lleva adelante su lucha día a día.

    Marisol Alonso Alvarez.

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  10. Comparto una pregunta: Cuánto de la incomodidad de Maxi convierte a Bartolina, en la incomodidad de los demás? Qué nos hace sentir un coya,moreno, gay y drags? Qué dice el mismo gay de él? Es un personaje con una personalidad única, que está construyendo su libertad, entre el ser que es y el que Bartolina le permite ser. En una simbiosis entre su representación y él mismo.

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    1. Justamente colega, considero que de no existir la potente incomodidad de Maximiliano en su vida cotidiana no hubiera existido la embestidura de Bartolina para interpelar a todos aquellos que comprenden que su arte tiene un fuerte arraigo en los Estudios Culturales y por lo tanto no son ingenuas ni al azar sus creaciones, sino que tienen una base sólida y asumida desde una posición crítica y desde una mirada humanitaria.

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  11. Es certera esa afirmación de que algo debe incomodar para ser atendido. Cuánto cuesta sacar nuestra mirada, nuestro pensamiento, nuestra ideología de nuestra zona de confort, pero qué fructífero se hace para nuestra labor de Ciudadanos Siglo XXI. Salir de la zona de confort de pensamiento, mirar lo que nos rodea, asimilarlo, cuestionarlo y analizarlo se vuelve nuestra meta para transgredir, para no estancarnos. Excelentísimo aporte. Saludos colega!

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